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Compromisos

Seis reglas y sus consecuencias prácticas

Un valor que no cambia nada en el día a día es una declaración de intenciones. Estos seis se traducen en decisiones concretas que el cliente puede comprobar.

  1. 01

    Franqueza antes que optimismo

    Si un asunto tiene pocas opciones, se dice en la primera conversación.

    Litigar sin recorrido cuesta dinero y tiempo al cliente y desgasta la credibilidad del despacho ante el juzgado. Preferimos perder un encargo que aceptar uno que no debería existir. Esa es también la razón por la que la valoración inicial no se cobra: nadie debería pagar por que le digan que no.

  2. 02

    Precio cerrado y por escrito

    Antes de iniciar cualquier actuación, el cliente sabe exactamente qué va a pagar.

    La hoja de encargo detalla honorarios, conceptos incluidos, hitos de facturación y gastos previsibles de terceros: procurador, peritos y tasas. Si el asunto se complica de forma imprevista, se comunica antes de facturar nada adicional, nunca después.

  3. 03

    Un interlocutor, no un departamento

    El abogado que estudia el asunto es el que comparece y el que atiende el teléfono.

    No hay reasignaciones internas ni respuestas de segunda mano. Esto condiciona el tamaño de la cartera: se aceptan los asuntos que se pueden atender bien, y esa limitación es deliberada.

  4. 04

    Lenguaje comprensible

    Un informe que el cliente no entiende no es un informe: es una factura.

    Los escritos procesales tienen su lenguaje técnico, pero la comunicación con el cliente no. Cada actuación relevante se explica en términos claros, con escenarios y consecuencias, para que las decisiones las tome quien tiene que tomarlas.

  5. 05

    Iniciativa en la comunicación

    El cliente no debería tener que perseguir a su abogado para saber qué pasa.

    Cada hito procesal relevante se comunica sin necesidad de que lo pidan, por el canal que el cliente prefiera. El silencio prolongado en un procedimiento es una decisión de gestión, no una consecuencia inevitable.

  6. 06

    Reserva absoluta

    Lo que se cuenta en el despacho no sale del despacho.

    El secreto profesional es una obligación deontológica, no una cortesía. Se extiende a la propia existencia de la relación profesional y se mantiene sin límite temporal, también después de terminado el asunto.

Siguiente paso

Cuéntenos su caso

Primera valoración sin coste. Si el asunto no tiene recorrido, se lo diremos en esa misma conversación.